El equipo francés de fútbol se ha convertido en una verdadera maquinaria que por momentos muestra que está en un escalón superior a los demás. Llegar a la Final de la Eurocopa 2016, no fue una casualidad por ser local. Desde la Eurocopa hasta la fecha el equipo no ha echo más que crecer y elevar su leyenda como selección; teniendo como momento cumbre el título de campeón del mundo en el Mundial de Rusia 2018. Se ha mostrado dominante además en la Liga de Naciones de Europa ante selecciones como Alemania y Holanda en el grupo más difícil de la competición en la Liga A.

Detrás de esos grandes éxitos hay grupo excepcional de jugadores que mete miedo al rival con tan sólo de escuchar sus nombres. Griezmann, Pogba, Canté, Varane, Umtiti, Lloris y Dembelé entre muchos otros se han ganado por mérito propio el respeto de los rivales y afición. De toda esa nueva generación dorada un jugador sobresale sobre los demás y desde su incorporación a la selección se ha notado el cambio.

Kilian Mbappé desde 2016 se dió a conocer al mundo con mucha fuerza, no estuvo presente en la Eurocopa 2016 que se disputó en Francia, pero mientras sus compatriotas perdían en la final frente a Portugal; él se proclamaba campeón de la Eurocopa 2016 sub 19 que se efectuó en Alemania. En ese torneo fue bota de plata marcando 5 goles en 5 partidos. Esa actuación y los espectaculares números alcanzados con el AS Mónaco en la temporada 2016-2017 llamaron la atención del seleccionador nacional Didier Deschamps, que le convocó de manera acertada y lo convirtió en el segundo jugador más joven de la historia en debutar con la selección francesa.

El Mundial de Rusia 2018 fue su primer gran evento a nivel de selecciones nacionales y Mbappe no decepcionó; dentro de un grupo lleno de nombres y calidad técnica el fue el jugador más destacado. Marcó 4 goles 1 a Perú en la ajustada victoria 1-0, 2 a Argentina (los volvió locos) y uno en la final para demostrar que tiene corazón, no es sólo calidad técnica. A esos goles hay que sumar que los 2 tantos que marcó Griezmann de penal (incluido el de la final) llegaron gracias a Mbappe que se las ingenió para volver loca a la defensa rival. Esa gran actuación le valió para ser considerado el jugador joven más destacado del mundial.

El chico cada día escribe un nuevo capítulo, en el reciente partido amistoso entre Francia e Islandia volvió a aparecer su fantasma. Islandia venía de recibir 2 goleadas de escandalo frente a Suiza y Bélgica y tenía mucho que demostrar. Comenzó ganandole el partido a la campeona del mundo con goles en los minutos 30′ y 58′, todo acontecía en tierras francesas y bajo la mirada de gran mayoría del público local. Esa debacle ocurría con toda la banda francesa en el terreno de juego excepto Mbappé que comenzó el encuentro desde el banquillo. El seleccionador francés se dió cuenta de que las cosas no iban bien y corrigió su error, Kilian Mbappé entró en el minuto 60′ y comenzo a hacer de las suyas desde el principio. No fue hasta el minuto 86′ que su empeño logró sus frutos, cuando consiguió que en una jugada suya un jugador islandés marcara en propia puerta y casi sobre la bocina se fabricó un penal que él mismo cobró con mucha clase. El final Islandia 2 – Mbappe 2. El Balón de Oro se lo merece Modric, pero si se lo regalan a un francés que se lo regalen a Mbappé.