Futbol Mexicano

De la magia al truco, del truco a la magia.

Boys are silhouetted as they practise playing soccer at a stadium in Karachi

Hace una semana me topé con un niño de no más de 12 años portando la playera de la Juventus con el nombre de una leyenda en su espalda: Pavel Nedved. El golpe fue duro y al corazón, desatando un derrame de melancolía incontrolable.

12 años atrás, me tocó ver al de República Checa adelantándose a la marca de Fernando Hierro y Míchel Salgado, superándolos a velocidad y prender de volea una pelota que acabó dentro de la portería de Iker Casillas. Ese gol, tercer gol de la noche, sepultó las aspiraciones merengues, pero también representó el último de Nedved en aquella edición de la Champions, ya que por acumulación de tarjetas se perdió la Final contra el Milán, Final en la que pudo haber triunfado otro equipo si el color amarillo no la hubiera sesgado.

Eran otros tiempos, sin duda: la Juventus no ganó esa Champions, pero su mejor jugador sí fue galardonado como el mejor jugador del mundo. El futbol que también es estadística, en ese entonces reconoció la grandeza de un jugador que con el tiempo se entiende mejor y se añora. No sé qué tan egoístas y envidiosos somos cuando creemos que otros tiempos fueron mejores…y encuentro parte de la respuesta en una frase de Juan Villoro: “La madurez consiste en saber que la magia tiene trucos, la sabiduría consiste en saber que los trucos tienen magia”.

Cuánta “madurez” obtenemos con años de ver futbol y cuánta sabiduría perdemos al obtener la capacidad de resaltar los trucos sobre la magia.

Parte fundamental de recordar eventos pasados es la inconsciente intrusión de detalles que nunca sucedieron o no sucedieron de la forma en la que los recordamos, marcando la diferencia la percepción de cada persona. En medio de algarabías futbolísticas y etílicas suelo regresar en el tiempo, y me he percatado que disfruto más el viaje a través de una memoria sesgada que la más verosímil de las versiones de alguna historia.

  • ¿Te acuerdas de ese pinche partido? Fuimos la mejor generación, sin pedos – asevera el primer iluso con gestos que evidencian su temprana borrachera.
  • Cómo no recordarlo – contesta el segundo iluso con la falsa seguridad de quien miente cuando ya está pedo.
  • El golazo que metí en la Final ¿Te acuerdas? A lo Messi me quité a todos desde la banda y la puse en el segundo palo – rememora el primer iluso.
  • Pero nos chingamos la rodilla y henos aquí – contesta resignado el segundo iluso.

La forma en la que recordamos es el ejemplo más claro de la percepción que tenemos de nosotros mismos. Me temo que el ego y orgullo destacan la mayoría de las veces. El orgullo que ayudaba a no doblegarnos ante otros jugadores que nos superaban en calidad, el ego merecido para los sobrevivientes de la cancha.

Es muy probable que el niño con la camiseta de la Juventus no tenga noción de las hazañas de Pavel Nedved, pero pateaba el balón con la misma seguridad que Cristiano Ronaldo y algún día, se recordará desde la persona que ya sabe distinguir el truco sobre la magia como el niño que lo único que veía era magia.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

To Top