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El fútbol y su Significado: Teoría estética sobre el deporte más hermoso del mundo

Se tiene que ser verdaderamente estúpido/valiente para aventurarse a decir que un juego que consiste en veintidós tipines corriendo tras una pelota para introducirla en un rectángulo es arte. O no. Igual y escribir esto me hace mas estúpido/valiente a mi. La verdad es que calificar a este deporte que mueve naciones y despierta pasiones (sí, esta descripción está ya muy choteada, pero me gusta como suena, así que la dejo) como arte suena muy bien, pero ¿puede ser considerado como tal? ¿Puede cualquier deporte ser artístico en realidad? ¿El patinaje artístico se llama así porque en verdad es “artístico”? O mejor aun, ¿que chingados es el arte? Sería un buen punto de partida.

El arte es un mero intento de expresar lo que nosotros, como seres humanos, sentimos (“sentir”, palabra clave). A Aristóteles le gustaba decir que era una “imitación de la realidad”. Tenía razón, puesto que para nosotros la única realidad que percibimos es la que sentimos como seres individuales. Cuando la expresamos, ya sea mediante una guitarra, una pluma, o lo que sea, se considera arte. Entonces, ahora yo quiero creer que SIENTO el fútbol, tal vez porque prácticamente me acogió desde que llegue al mundo; todavía pienso en el día en el que mi abuelo me compró mi primer balón. Mitad morado y mitad amarillo, adornado con el demonio de Tasmania y más duro que un coco, sigue siendo el “guilty pleasure” de mis recuerdos. Tan adentrado está el fútbol en mi persona, que ni en mis momentos de mayor lucidez me seduce la idea de dejarlo atrás. Es un capricho del pueblo, eso todos lo saben, pero no me importa. Me recuerda que estoy vivo, me hace reír, me hace gritar, me hace llorar, me hace SENTIR. Y no me refiero a sentir los colores de mi país cuando juega la selección mexicana, ni siquiera lo bien que le quedaba el peinado a Beckham, sino que en verdad siento una armonía entre patada y patada, entre cabeza y red, entre mentada de madre y arbitro, algo así como la novena de Beethoven (cita pedante, ya lo se); admiro como mi alma se purifica ante tal tragedia, algo realmente inexplicable, ese momento de catarsis, si me permiten. Yo creo que muchos (no me arriesgo a decir todos) de los que están leyendo esto saben de lo que estoy hablando, así que mejor me ahorro los adjetivos y sigo con el siguiente punto.

Mucha gente se equivoca al llamar “artista” al futbolista (Maradona, Van Basten y “Magico” González incluidos). No puede serlo. El futbolista es una simple pincelada dentro del gran lienzo del fútbol; en los noventa minutos de juego, entra engullit-milan un estado donde inconscientemente se pierde y se encuentra y se vuelve a perder y no puede hacer nada para evitarlo. La pelota lo manipula, y sólo cuando la pelota quiere, lo libera y lo hace leyenda. A la pelota no le gusta ser el centro de atención. Sabe que esto no va de eso, que el deporte pierde su encanto, que la vida misma pierde su encanto. Y por eso también se deja tocar lo suficiente como para emocionarnos cada fin de semana, esos días en los que nos olvidamos de la renta y del gobierno. La pelota es nuestra salvación, es la genialidad que transforma, es la que nos entrega el lienzo, lo pinta con cada chilena, con cada túnel, con cada lesión… Por eso, si alguien merece ser llamado “artista”, ese alguien es la pelota; es la unión entre la herramienta y el lienzo. Cuando ves a un jugador festejando su gol como si fuera el ultimo o lamentandose por haber fallado el penal que pudo haber calificado a su equipo, ves un espejo. Pasa por las mismas emociones por las que estas pasando. Al final del juego, tanto jugador como aficionado, somos meros espectadores del verdadero artista. No podemos cambiar nada. Y, siendo honestos, ¿vale la pena?

Con estas ultimas lineas creo que, vagamente, he dado a entender mis ideas sobre el fútbol, otro día profundizare más, aunque me gustaría acabar con la opinión de un tal Sócrates, que al parecer, también le gustaba tratar temas estéticos. El decía que el hombre no debería de perder su tiempo con el arte, que en su lugar debería dedicarse a buscar el conocimiento de la realidad. Bueno, la verdad, yo creo que dijo eso porque no conoció el fútbol.

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Por Michel Juraidini

@lacongeladora
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