Fútbol Internacional

Hooligans rusos contaban con servicios médicos por si se lesionaban

Parece que los enfrentamientos entre aficionados de distintas selecciones han quedado atrás en esta Euro que los padeció desde su inicio. El 11 de junio se vivió en Marsella una de las batallas más sangrientas entre rusos e ingleses, en la cual, Andrew Bache, quedó en coma, asistido artificialmente por dos semanas.

De acuerdo con L´Equipe, la factura por los servicios médicos asciende a 20,000 euros y el seguro británico sólo llega a 12,000,  por lo que la cantidad restante será abonada con la ayuda de amigos, aunque las secuelas que le quedarán por el traumatismo craneoencefálico todavía son inciertas.

Sin embargo, lo más estremecedor de la publicación es lo que narra Mark, un amigo del hijo de Andrew, Harry:

«Entonces llegaron los rusos. Iban armados con puños americanos y protectores bucales. Otros con martillos. Se lanzaron sobre nosotros y Andrew no pudo escapar. Le pegaron patadas, puñetazos y con una barra metálica.

«Los rusos estaban súper organizados, viajaban con un médico. Uno de los rusos se llevó un buen golpe de uno de nuestros muchachos y mientras otros hooligans lo rodeaban para protegerlo, el médico del grupo le practicaba los primeros auxilios. Estaban organizados como un pequeño ejército y con un chico que les cuidaba en caso de sufrir algún duro golpe. Después supimos que les curaban las heridas en la habitación de un hotel para no tener que pasar por el hospital ante el riesgo de ser fichados».

La publicación francesa asegura que Harry rechazó 20,000 libras del Sun por la exclusiva de una entrevista.

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