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Congeladora

Lo que pudo ser

La Selección brasileña de futbol es sinónimo de éxitos, pero hay dos eventos históricos que se han arraigado en la memoria de los aficionados por lo que no fue, lo que no se alcanzó a realizar, lo que contra todo pronóstico no resultó de la forma que se esperaba: El Maracanazo y el gol que no fue de Pelé contra Uruguay en el Mundial del 70.

El Maracanazo es considerado como uno de los hechos más relevantes dentro del Balompié por lo que representó: ese día no se sorprendió nadie porque ganó Uruguay, se sorprendieron porque perdió Brasil, en su estadio, frente a 200 mil personas vitoreando a un equipo que estaba destinado a ganar ese partido.

Lo que sabemos de aquel encuentro es por las historias que han ido pasando de generación en generación, por la forma en la que se ha adaptado a la literatura y se han hecho personajes tan heroicos como Obdulio Varela y Alcides Ghiggia, y tan dramáticos como Moacir Barbosa, el portero que no pudo detener los dos goles de Brasil, el portero – como dice Juan Villoro – que murió dos veces: el 16 de julio de 1950 y el 7 de abril de 2000.

Obdulio Varela, por otra parte, fue el líder de Uruguay, el responsable de que hoy en día se reconozca internacionalmente y sin ningún reparo a la característica principal del futbol de ese país como “La garra Charrúa”. Varela fue el jugador uruguayo que antes de empezar el encuentro se percató que Brasil tendría que derrotarlos en el campo, once contra once para llevarse la Jules Rimet, que los 200 mil aficionados que se encontraban en el estadio era solamente el escenario de una circunstancia adversa, pero que no estarían dentro de la cancha. El sentido común, que no suele estar muy presente en este deporte, fue lo que salvó Uruguay de una humillación que hubiera resultado intrascendente para ellos, el triunfo de Brasil, lo que tenía que suceder, lo que pudo ser.

Retomando el tema sobre lo que sabemos de este partido, creo firmemente que su mitificación se ha visto influenciada por las percepciones de las personas, por el agregado que cada quien impone cuando es hora de transmitir una historia a otra persona. Y esto ha sido posible por la poca relevancia de la televisión en aquel juego. Aunque pudiera, nunca me atrevería a ver aquel partido si se atrevieran a transmitirlo otra vez, prefiero mil veces las historias que escucho, que leo, prefiero seguir creyendo ciegamente en una leyenda que no deja de perder mística: el día de ayer, 65 años después, murió el último sobreviviente, el anotador del gol del triunfo, Alcides Ghiggia, tercer hombre después del Papa y Frank Sinatra que silenció al Maracaná…y a toda una nación, y 65 años después nos tiene a todos hablando sobre él, sobre aquel partido, el más ensordecedor.

Y sobe el segundo acto, el fallo de Pelé, espérenlo mañana aquí mismo.

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