Connect with us

Hi, what are you looking for?

Congeladora

#NoEraPenal: justificación de los perdedores

Debo confesar que en todos los Mundiales en los que me ha tocado ver a México, en cada uno de sus partidos me convierto en un aficionado más, me olvido por noventa minutos acompañado de tequila y cerveza de todas las críticas que constantemente hago hacia la Selección, y me encomiendo ante la esperanza de ver una proeza que maquille la mediocridad que caracteriza al equipo Tricolor.

Todo buen aficionado al futbol está acostumbrado a padecer desilusiones terribles apoyando a sus equipos favoritos. Del Necaxa tengo los recuerdos de grandeza que he leído en libros y artículos, la memoria de un niño que conoció y se fotografió con Alex Aguinaga y Nicolás Navarro; pero también tengo el tristísimo recuerdo de una decadencia que concluyó con el cambio de sede y dos descensos. Lo que distingue a cada aficionado es la forma en la que enfrenta los fracasos de sus equipos, por lo tanto, de sus selecciones.

En gran parte, mi fanatismo al futbol se lo debo a la Selección mexicana que compitió en Francia 98. A mis siete años, Cuauhtémoc Blanco, Luis Hernández, Pavel Pardo y el “Cabrito” Arellano se disputaban en mi imaginación, el jugador que yo optaría por convertirme en los recesos de mi escuela.

Advertisement. Scroll to continue reading.

La última eliminación de México en Brasil 2014 no se diferenció por algún gesto deportivo que no hayamos visto antes, sino por la campaña en redes sociales de desacreditar el triunfo del rival aseverando que el penal con el que nos derrotaron había sido inexistente. El #NoEraPenal comenzó como un reflejó del descontento y se convirtió rápidamente en parte del folclor de una afición talentosa en el arte de los memes. Días después se hizo viral un video en el que una niña cantaba alabando el gol de Giovani Dos Santos, deificando a Memo Ochoa, recriminándole a los “pinches holandeses” por habernos eliminado del mundial, asegurando que nuestras grandes hazañas fueron anuladas por un “cabrón” y refiriéndose al “pinche robben” como un simio. Quisiera saber cómo hubiera reaccionado la sociedad mexicana si algún holandés se hubiera referido a algún jugador mexicano como simio. Creo que no se hubiera celebrado de la misma forma ni catalogado como parte del folclor que nos caracteriza a los mexicanos.

“Está sensacional…describió todo lo que sentimos en una canción”, aseveró el “Piojo” Herrera sobre la canción de la niña. Palabras obvias para un entrenador que no conoce la autocrítica, que fundamenta sus derrotas en errores arbitrales y trampas de los rivales.

La Selección, no me queda ninguna duda, perdió por el planteamiento de Miguel Herrera después del gol de Giovani. El entrenador más cabrón, el que intentó golpear a dos jugadores holandeses en los túneles rumbo al vestuario, le dio miedo la victoria. No se puede entender de otra forma la timidez con la que jugó México los últimos minutos del encuentro. Si México hubiera querido trascender, se tendría que haber traicionado a sí mismo. No lo hizo, decidió seguir siendo la misma selección de siempre: mediocre, incongruente, vendedora de ilusiones, conforme con sacarle sustos a selecciones mucho más importantes y nada más.

Advertisement. Scroll to continue reading.

El #NoEraPenal es simplemente el pretexto donde se agarró una afición acostumbrada a las derrotas para no confrontar las emociones que dejó una Selección mexicana que no quiso traicionarse, que continuó fiel a sus costumbres derrotistas. No por nada, como dice Juan Villoro, el “sí se puede” es el grito de guerra de una afición que sabe que muchas veces no se ha podido.

Miguel Lapuente
Written By

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Advertisement Betway.mx sports banners