Fecha dos de la Primera División de Bolivia. Club Atlético Ciclón, de Tarija, visita a Real Potosí. El utilero visitante toma control del vestuario y empieza a dejar todo listo para sus jugadores, entre ellos los argentinos Gabriel Díaz, Maxi Andrada y Juan Vogliotti. Llega el aviso de que el local va a ir con camiseta blanca, su titular, y Ciclón no podrá jugar con su primera indumentaria, celeste y blanca a rayas. El utilero empieza a sudar. No tienen camisetas alternativas. Otra vez.

Hace unos meses, en un partido contra Blooming, los dos equipos entraron a la cancha y se hizo evidente que la ropa que tenían puesta era demasiado parecidas. El partido se demoró una hora hasta resolver la situación. Un medio local contó las peripecias del bochorno en orden cronológico.

El juego tenía que arrancar 19.30. Recién a las 19.50 aparecieron unas camisetas verde de Juventus. Los árbitros aceptaron cambiarse su uniforme verde, pero cuando volvieron les dijeron que no iban a usar las remeras porque “estaban sucias y eran pequeñas”. A las 20.07, acercaron unas camisetas amarillas, pero las contaron y solo eran ocho. Recién 20.30, Ciclón consiguió otra casaca, no tan diferente de la original, y el partido arrancó. El visitante ganó 3-2 y dio la sorpresa.

Dice Wikipedia que al Club Atlético Ciclón lo fundaron en septiembre de 1951 un grupo de amigos que querían jugar al fútbol, vaya uno a saber con que camiseta, en la liga de Tarija. Hoy, usa uniformes, titular y suplente, clonados de los de Racing Club y le dicen el Ciclón de la Pampa. La ensalada de identidad futbolera sumó un nuevo ingrediente hace una semana en Potosí. La federación boliviana anunció sanciones por reincidir en estos problemas de vestimenta. Hay que reconocer que, esta vez, lo resolvieron más rápido.

Apremiados por la urgencia, avergonzados por sus antecedentes y, quizás, aconsejados por la experiencia, la gente de Ciclón salió del estadio, paró en el puesto callejero más cercano y compró camisetas truchas de la Roma. De vuelta al vestuario, el utilero salvó su trabajo, por ahora, escribiendo con un marcador grueso los números en cada dorso. Precario pero efectivo. Ahora sí, el juego comenzó en horario.

Real Potosí ganó 4-0. Pareció un partido de profesionales contra amateurs. En el juego y en la vestimenta. Quizás lo era.