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El día que Iniesta escuchó el silencio

Un día como hoy, hace siete años, Andrés Iniesta anotó el gol que le daría a España un Mundial. Un gol que confirmó la supremacía de un equipo que marcó historia y que todavía hoy, al recordarlo, emociona.

Iniesta, el anotador del gol y pieza fundamental para que España levantara el trofeo más deseado, había sido víctima de lesiones musculares que estuvieron a punto de dejarlo fuera.

Había sido una temporada complicada para él: había jugado menos partidos de lo que pensaba por sus malestares físicos y su cuota goleadora había disminuido significativamente. Después, confesaría que el esfuerzo que hizo para jugar la Final de Champions en Roma un año antes, fue el detonador de aquella pesadilla.

Pero fue Raúl Martínez, el fisio de “La Roja”, quien ayudó a sanar a Andrés con los masajes que le hacía todos los días después de aquel debut catastrófico ante Suiza, en el que perdieron 0-1.

Emili Ricart fue otro personaje importante para el jugador del Barcelona: le proporcionó un video motivacional que Iniesta veía todas las noches antes de dormirse para no ceder ante la desesperación, frustración e impotencia que le causaron tantas lesiones.

En su nuevo libro, La jugada de mi vida: memorias, Andrés Iniesta, publicado por la editorial Malpaso, el de Fuentealbilla recuerda cómo vivió la jugada del gol más importante de su vida, de su país.

“Yo vi el gol de manera distinta a los demás. Cuando recibo el balón no escucho nada. Cuando controlo la pelota, tengo la sensación de que se para el mundo. Sí, sé que es difícil explicarlo. No sentí nada, sólo silencio. El balón, la portería, yo… Un poco antes de que me pasen la pelota doy un paso atrás para no caer en fuera de juego. Sabía que no estaba en fuera de juego, pero lo hice por instinto, tu cuerpo se echa atrás casi de manera automática para evitar cualquier problema. Y luego… Después, el silencio.

“Hay que aguantar, aguardar el momento exacto para enganchar bien la pelota. Tú mandas en ese momento. Allí sólo mandaba yo. El balón era la manzana de Newton. Yo, por tanto, era Newton. Sólo tenía que esperar a que la ley de la gravedad hiciera bien su trabajo. Mandas porque controlas el movimiento, la altura, la velocidad de balón y, por supuesto, la altura de la pierna. En ese silencio eres el único que puedes dominarlo todo”.

Después de anotar el gol, Iniesta se quitó la playera para mostrar otra que tenía escrito en letras azules: “DANI JARQUE SIEMPRE CON NOSTROS”. Sobre ese momento en el que se retira la azul de España en plena carrera de su festejo, Iniesta recuerda:

“No pienso en la camiseta cuando marco el gol. Es algo instintivo. Marcas y te la quitas inmediatamente después. Si lo piensas, no sale tan bien. Salió clavada, limpia, perfecta, no se me engancha en ningún momento, ni se cae… Ni me caigo yo. Salió de cine”.

 

 

 

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