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21 años después

“Si quiere ganar, póngame a mi. Si quiere perder, ponga a otro”. Estas son las palabras que le dijo Raúl González Blanco a Jorge Valdano un día antes de su debut.

Era un partido en la Romareda, el Madrid enfrentaba al Zaragoza y Raúl fue titular. Ese día perdió el Madrid 3-2. Desde ese momento quedó en deuda, había quedado mal por sus palabras que desde entonces lo hacían ver con un hambre más fuerte que la del gol. Raúl no tardó en enmendar su camino, una semana después hizo su primera aparición en el Santiago Bernabeu durante el derby madrileño, anotando un gol, asistiendo a Zamorano y causando un penalty.

Estos fueron los inicios de una leyenda del Real Madrid quien durante 16 años no solamente portó el 7 en la espalda, sino que también a la esencia del madridismo. Él fue el sucesor de la quinta del buitre, una responsabilidad enorme, ya que antes se dividía en cinco. Temporada tras temporada, fichaje tras fichaje, Raúl siguió siendo Raúl, anotando goles, conquistando títulos y contagiando a un equipo de la garra con la que se debe jugar a este deporte y más cuando juegas en el Real Madrid.

Probablemente la etapa más difícil de su carrera fue la era de los galácticos, donde pasó a segundo plano debido a las llegadas de grandes jugadores. Lo que pocos se han dado cuenta es que de aquel súper equipo fabricado más para vender que para jugar, Raúl fue el único sobreviviente.

21 años después, aquí estamos, viendo el ocaso de una carrera fructífera no sólo en títulos: Raúl, a pesar de no haberse retirado con la 7 en la espalda en el Paseo de la Castellana, se va con la dignidad que le asegura un lugar ahí, donde se encuentra un tal Alfredo Di Stéfano.

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