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La nueva Roma

El partido del miércoles en contra del Barcelona dejó a muchos romanistas con sabor amargo; se consiguió un empate de oro en el Olímpico, sin embargo, el fútbol que desplegó la Roma quedó muy lejos de su filosofía ofensiva y vertical que se le conoce. Y es que el equipo capitalino ha sido muy constante en su fútbol vistoso por los últimos veinte años, me atrevería a decir, lo cual es para destacar puesto que no es común ver a un equipo mantener sus virtudes con tanto apego durante tanto tiempo. Lo que tambien hay que destacar es que la Roma no ha trascendido en Europa, al menos no desde aquel subcampeonato en el ’84, pero de eso hace ya mucho, la Roma no ha tenido la capacidad italiana para destacar en Champions como lo han hecho sus contemporáneos la década pasada (a pesar de siempre estar peleando seriamente por el scudetto) y el año pasado no ha sido la excepción; pese a pertenecer a un grupo conformado por el Bayern Múnich, Manchester City y el CSKA de Moscú (todos campeones en sus respectivas ligas), la Roma pudo haber hecho mas, puesto a que el City y el CSKA no ofrecieron ni resistencia ni buen juego, a pesar de algunos chispazos. La Loba cayo a pique en aquel 1-7 en contra del Bayern. Remontándonos a aquel día en el Olímpico, el planteamiento de Rudi Garcia fue un 4-3-3 descarado, apostando por la velocidad de sus extremos y, bueno, al pasado de sus laterales; lo único que tuvo que hacer el Bayern fue aprovechar los espacios que dejaba la falta de sacrificio que dejaba Maicon y Cole en las bandas para meter 4 en la primera media hora. La leyenda de Totti ya no alcanza para un partido de esta magnitud, pese a su experiencia y creatividad de genio, se vio lento y sin participar, los años no vienen en vano. La Roma no respetó la grandeza del Bayern Múnich y sufrió las consecuencias.

 

074ba63db2b83329820f6a706700af5d_c0-177-2361-1553_s561x327Por eso quiero remarcar lo hecho el miércoles en contra del equipo que, hoy por hoy, tiene el mejor tridente ofensivo del mundo. Rudi Garcia no sufrió del todo la lesión de Pjanic y aprovechó para llenar el mediocampo de garra, experiencia y buen manejo de balón con Keita, De Rossi y Nainggolan, aprovechó la velocidad de Salah para hacer dudar a Alba sobre sus constantes llegadas y también usó a Falqué por sus labores de sacrificio en lugar del errante Gervinho, puso a Dzeko como punta para recibir de espaldas y controlar el balon para ganar unos valiosos segundos que sirvieran para que el equipo respirara y le funcionó de maravilla, de hecho, Rudi tenia tanta fe en su orden táctico que se dio el lujo de poner de titular al joven Rudiger a la central acompañando a Manolas. Digo, este es el más claro ejemplo de la versatilidad del 4-3-3. Aunque todos los romanistas temblamos cuando se lesionó Szczęsny y entró De Sanctis, el equipo se mantuvo bien y sacó el glorioso empate con uno de los mejores goles que vamos a ver este año, cortesía de mi ídolo (ojo, desde hace tiempo), Alessandro Florenzi.

 

 

Creo que Rudi Garcia ya aprendió que en Champions hay que jugar de manera distinta, no veo por qué se quejan de su planteamiento si estos son los partidos que se deben de jugar así, la Roma tiene que empezar a ganar y para hacerlo tiene que aprender un poco de sus rivales, no por nada la Juve llegó a la final en mayo.

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