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Qué es lo BUENO y qué es lo MALO de la expansión de los playoffs en el Football Colegial.

College Football Thropy, SB Nation, photo.

Por: Federico Compañ.

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Parece que finalmente va a pasar lo que muchos fans del College Football habían estado pidiendo a gritos los últimos años. La expansión del College Football Playoff aún no es un hecho, pero todo apunta a que el formato se va a expandir de cuatro a doce equipos.

Como todo en esta vida la decisión de hacerse efectiva presenta pros y contras para los fanáticos que disfrutamos de ver football americano los viernes en la noche y el sábado (a pesar de que casi todas las jornadas de College Football comienzan martes o miércoles, pero entienden mi punto). Empecemos con los pros, para luego discutir los contras.

Pros:

Con la inclusión de doce equipos dejaremos de ver a las mismas universidades de siempre, una combinación de Clemson, Alabama, Ohio State, Oklahoma y algún otro colado (Notre Dame, Georgia, LSU) compitiendo por el National Championship.

Ahora en teoría, universidades buenas, pero que jamás (o muy pocas veces) pudieron vencer a los titanes de su respectiva conferencia, tienen una oportunidad de competir por el “Natty”. Equipos como Georgia y Penn State que siempre se quedan a nada de estar en el top 4, pero por no poder derrotar a los pesos pesados de sus conferencias terminan siendo rankeados en la posición 5, 6 o 7 del ranking oficial del Playoff Committee, parecen a estar destinados a ser invitados anuales a los playoffs de ahora en adelante.

Mucha gente criticaba que el sistema de Playoff donde solo entraban cuatro equipos, quitaba mérito a ganar tu conferencia, pues al ser cinco grandes conferencias era garantía que el campeón de una de ellas quedaría fuera. El campeón del Pac-12 fue el más afectado, pues Washington en 2016 fue el último programa en ganar la conferencia del Pacífico que logró entrar a los Playoffs.

Uno de los mayores pros (para mí) es que de expandirse el formato a doce equipos veremos a un programa (sino es que dos) perteneciente a las conferencias del Group of 5  con una oportunidad de ser campeones nacionales. A quién no le gustaría ver a UCF, Memphis, Cincinnati, Appalachian State, Coastal Carolina, Boise State o Fresno State compitiendo en los playoffs.

Las campañas de ensueño de equipos chicos en conferencias grandes que al final se quedaron cortos como la de Iowa State en el Big-12 el año pasado o la de Minnesota en el Big-10 en el 2019, si tendrían recompensas, pues ambos equipos hubieran entrado a los playoffs en el formato de 12 equipos.

Fan Duel, photo.

A su vez programas con gran historia pero que en los últimos años han tenido problemas en ser realmente relevantes como Texas y Michigan pueden tener una oportunidad más grande de entrar a los Playoffs. Así es, fans de Michigan ya no le tendrían que ganar a Ohio State forzosamente para soñar en playoffs, pueden perder ese partido (como siempre) y aun así estar dentro de los 12 mejores como fue el caso en 2016 y 2018.

Sin duda el College Football sería más emocionante en todo el mes de Diciembre.

Contras:

Quiero comenzar hilando lo último que dije en la sección pros, con la sección de contras y es que aunque habría más emoción en el mes de diciembre, le quitas emoción a los meses de septiembre, octubre y noviembre. En especial para los equipos grandes.

Aunque mucha gente odia que sólo pasen cuatro equipos a los playoffs, deben de admitir que cada partido para un programa grande importa (o la gran mayoría por lo menos) pues con solo una derrota su clasificación a los playoffs peligra. Un ejemplo es Ohio State que perdió en 2018 en contra de Purdue y por eso se quedaron fuera de los Playoffs, a pesar de ganar el resto de sus partidos.

Quién puede olvidar el sábado en la noche en noviembre de 2019 el partido entre Oregon vs Arizona State, donde Oregon llegó a estar abajo a mitad del último cuarto 24-7, todo fanatico de College Football en ese momento empezó a ver el partido pues sabía que de perder Oregon se despedía de toda posibilidad real de ir a los playoffs. 

Oregon de la mano de Justin Herbert realizó un furioso “comeback” para solo ponerse a tres puntos de Arizona State. Los Sun Devils con el balón en su poder sabiendo que tenían que aumentar su ventaja, de lo contrario Oregon se iría arriba y no dejarían nada en el reloj enfrentaban una 3rd & 16, un pase de Jayden Daniels conectando con la “fade route” de Brandon Aiyuk para un touchdown de 81 yardas hizo que el estadio estallara, pues no solo sabían que le habían ganado a un programa grande, sino también habían sacado a Oregon de los playoffs. 

Se escuchaba el cántico de los aficionados a Orgeon “overrated” (sobrevalorados).Mi pregunta es, la emoción y la atención de la gente viéndolo desde la televisión o computadora  hubiera sido la misa, sabiendo que si Oregon perdiera aun así irían a los playoffs. Yo creo que no.

Sigamos con Oregon y su partido inaugural en la misma temporada 2019 en contra de Auburn, que se sintió como un partido de playoffs, pues ambos sabían que una derrota aun siendo la semana 1, ponía en peligro su clasificación a playoffs. Oregon por formar parte de la conferencia Pac-12, que ha sido un poco ignorada por el Playoff Committee. Auburn por estar en la misma conferencia que Alabama y enfrentarlo en la última semana de la temporada regular, tiene que ser perfecto el resto de la temporada, para que el Committee los tenga en cuenta. 

Bajo el formato actual, quién perdiera no importaría tanto, pues con una sólida campaña el resto del año fácil ambos programas acaban en el top 12.

Un último ejemplo es del año pasado en la última semana de la temporada regular. Florida vs LSU, los Gators ya tenían asegurado un lugar en el juego de campeonato de la conferencia SEC contra Alabama, los playoffs eran una posibilidad real, aun perdiendo contra el Crimson Tide en el juego de campeonato, lo único que tenían que hacer es ganar en contra del decepcionante equipo de LSU.

Con el partido empatado 34-34, los Tigers tenían el balón dentro de su propio territorio y enfrentaban 3rd & 10. Los Gators detienen detrás de la línea de primero y diez a LSU y parece que van a recibir el balón con menos de dos minutos en el reloj, pero en ese momento hay un castigo, conducta antideportiva por parte de Marco Wilson por lanzar el zapato de un jugador de LSU a la banca, 15 yardas, primero y diez automático y LSU gana el partido. Las bromas en Twitter de cómo un zapato le costó los playoffs a Florida fueron asombrosas. Florida perdió contra LSU y la semana siguiente contra Alabama, pero eso no los sacó del top 12. Por lo que el “shoegate” bajo el nuevo formato no hubiera tenido el mismo impacto.

Twitter, photo.

Conclusión.

Quizás las ventajas de la expansión del College Playoff sean más grandes y tenga mayor emoción y beneficio para los equipos que no son una potencia. Pero para los grandes equipos como Alabama, Ohio State, Clemson, Oklahoma, le quitan toda la emoción a la temporada regular, debido a que lo más probable no se pierdan los playoffs, la única forma que pasara es que su temporada fuera un total desastre, pues a pesar de que perdieran dos juegos, es casi una garantía que estén en el top 12.

Incluso es malo para los fanáticos de esos programas, saber que la emoción al ver un partido de tu equipo llegará hasta el último mes del año.

Al final es más bueno que malo la expansión de la postemporada. Si llega a concretarse lo que voy a extrañar es eso, la emoción que te causaba un partido en un sábado cuando un equipo grande se tropezaba y sabías que ahí quedaba su temporada.

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